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Padre lleno de bondad,
en los inicios de este tercer
milenio,
la voz de tu Hijo Jesucristo
vuelve a pronunciarse
para
llamarnos nuevamente
a ser sus discípulos misioneros.
Elevamos nuestra oración a ti
en estos momentos de nuestra
historia
en la Iglesia de América Latina
y en nuestra Diócesis de
Mexicali,
para que enciendas nuestro corazón
como el de las primeras
comunidades cristianas,
y ser anunciadores del Evangelio.
Señor Jesús, Tú que eres la vida,
haz que nuestras
parroquias y nuestras familias:
matrimonios, niños, jóvenes y adultos
caminemos unidos,
y todos construyamos contigo
una nueva sociedad
conforme a tu voluntad.
Que podamos llevarte Señor,
a aquellos a quienes nuestra
sociedad
se les niega la justicia y la libertad;
a los pobres y humildes,
y a los más necesitados de ti.
Envíanos al Espíritu Santo,
para ser alegres discípulos y
misioneros,
y que nuestros pueblos, en ti tengan vida.
Te lo pedimos por intercesión de Nuestra Señora de Loreto,
Patrona de nuestra Diócesis,
a quien confiamos el pueblo de Dios
peregrino en esta Iglesia que florece en el desierto.
Amén.