La Misión Continental ha comenzado ya...
Discípulos misioneros de Jesucristo para que nuestros
pueblos en Él tengan vida
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“Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6)
Los obispos, reunidos en la V Conferencia General del
Episcopado de América Latina y el Caribe, aprobaron la realización de una Misión
Continental. Se trata de un despertar misionero que contará con la participación
activa de las Conferencias Episcopales y de todas las fuerzas vivas de las
iglesias locales en modo tal de poner a la Iglesia en estado permanente de
misión (DA nn.570, 195).
¿Qué es la Misión Continental?
La Misión Continental es un tiempo de gracia para la
Iglesia que peregrina en América Latina y el Caribe.
Es una misión permanente, única y variada, que expresa la
voluntad de la Iglesia de ser discípula y misionera de Cristo para
transmitir a los demás la alegría de la fe en el actual proceso de cambio
que vive la sociedad en general.
¿Quiénes deben realizar la misión?
- Obispos
- Presbíteros
- Diáconos
- Religiosos y Religiosas
- Consagrados y Consagradas
- Familias
- Jóvenes
- Laicos
¿A quién va destinada esta misión?
- A la propia comunidad eclesial para que se redescubra
como comunidad atractiva y atrayente.
- A los católicos bautizados, pero alejados de la Iglesia.
- A las personas y clases dirigentes que viven en los
diversos espacios sociales, políticos, culturales y económicos.
- A las personas indiferentes que viven en ambientes
socio-culturales y nuevos areópagos donde Jesucristo está ausente.
- A los emigrantes latinoamericanos.
- A la familia humana sin exclusiones, especialmente a
quienes no conocen a Jesucristo.
¿Cómo se debe llevar a cabo la misión?
- Desde la realidad social y cultural de los pueblos de
América Latina y el Caribe.
- Con una fuerte iluminación bíblica, centrada en la
Palabra de Dios, en el anuncio de Jesucristo y en una liturgia y
celebraciones que incorporen la riqueza de la religiosidad popular.
- Desde una espiritualidad misionera, manifestada en la
gratuidad, creatividad, audacia y con la ternura y misericordia expresadas
en la devoción mariana.
- Con actitudes evangélicas de respeto y acercamiento
personal a los demás, en la práctica de un diálogo que suscite atracción por
el evangelio de Jesucristo.
- Sin fanatismos, proselitismos ni imposiciones, sino con
la mística del propio testimonio de vida.
- A través de estructuras pastorales mínimas, pero
renovadas.
- En un espíritu de comunión.
- Usando medios de comunicación social y las nuevas
tecnologías de información.
¿Para qué la misión continental?
- Para crecer en el seguimiento y discipulado de Cristo.
- Para que muchos descubran la persona de Cristo y su
proyecto presente en la Iglesia.
- Para transformar a toda la Iglesia continental en una
red de pequeñas comunidades.
- Para fortalecer las raíces evangélicas de la fe y la
conciencia misionera de la Iglesia.
- Para crear escuelas de evangelización, formar
comunidades y atraer a los cristianos.
- Para pasar de una Iglesia sacramentalista, a una Iglesia
formadora en la fe.
- Para responder a la sed de Dios que tienen muchos
hombres y mujeres del continente.
“Conservemos la dulce y confortadora alegría de
evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas. Con un ímpetu
interior que nadie ni nada sea capaz de extinguir. Y ojalá el mundo actual pueda
así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y
desalentados, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia la
alegría de Cristo y aceptan consagrar su vida a la tarea de anunciar el Reino de
Dios y de implantar la Iglesia en el mundo.” (Evangelii Nuntiandi no. 80)